—¿Y cómo han pasado?
—Fácilmente; nadie nos ha estorbado el paso.
—¡Pero no es posible!
—Para nosotros no ha habido ninguna dificultad.
—Pues lo deben ustedes sentir.
—¿Por qué?
—Porque no podrán ustedes marcharse.
—¿Pues qué pasa?
—Pasa que está sitiado el pueblo. El general León nos va a atacar. Todos los paisanos han de ir a trabajar en nuestras defensas. ¿Usted qué tiene? No parece que se encuentre muy bien.
—No; estoy con un catarro muy fuerte.