De pronto, la calle quedó completamente en silencio. Con el silencio comenzaron a oírse en la casa los lamentos de los heridos y luego gran estrépito de pasos en la escalera.
Don Diego León había tomado el pueblo. En la casa reinaba el desorden. El portal se hallaba lleno de heridos, que los sanitarios iban trasladando; el suelo lo manchaban charcos de sangre. Se oían gritos desgarradores. Los cristinos establecieron un hospital en la iglesia y en la casa de baños y los cirujanos empezaban a cortar piernas y brazos.
Los liberales obligaban a que se abrieran todas las puertas y estaban registrando las casas.
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
Alvarito buscó a Manón y la encontró tranquilamente en la cocina hablando con dos oficiales cristinos, que la galanteaban. Álvaro frunció el ceño al verlo. Manón le presentó, como si fuera primo suyo, a los dos oficiales; uno, el teniente Robles, y el otro, el capitán Centurión. Los dos oficiales, muy petulantes, galleaban mucho, y uno de ellos, el teniente Robles, presumía porque hablaba un poco de francés y podía lucirse con Manón.
Manón, según dijo, en el fragor de la batalla, llevada por la curiosidad y asomada a la solana de la casa, había presenciado la toma del pueblo. Contempló a don Diego León montado en un soberbio caballo inglés, negro, con un magnífico uniforme de húsares, azul y blanco, y estaba entusiasmada con él.
—Es nuestro Murat —dijo el oficial que sabía algo de francés.
—Un Murat un poco sordo —replicó el otro.
Manón vio a don Diego, en medio de las balas, saltar a caballo por encima de las troneras de un parapeto y a los soldados cristinos atravesando el río, mientras sonaban cañones y fusiles.
Uno de los oficiales, el capitán Centurión, que se acariciaba el bigote rubio al hablar, contó cómo él, con las tropas de Aspiroz, había atravesado el Arga con el agua hasta el pecho. Una de las granadas de los liberales estalló en aquel momento, derribando la bandera carlista del fuerte en pedazos, lo que hizo prorrumpir en gritos de entusiasmo a los sitiadores.