La especialidad del loco consistía en cantar la letra que los soldados habían puesto a los toques de corneta, parecida a los monstruos que los libretistas ponen a la música de las canciones antes de las palabras definitivas.

Sonaba un toque y en seguida el loco gritaba:

Para ti, para ti las patatas.

Cuando pasaba la guardia, el loco, llevando con el cuerpo el compás, solía cantar:

Rancho patancho

de la catedral

el señor obispo

no nos quiere dar.

Al cabo de algún tiempo se oía otro son y el loco entonaba:

No comerás cordero; no,