Alvarito sintió intenso deseo de tirarlas al suelo y de patearlas; pero notó que alguien le sujetaba los brazos y se despertó bañado en sudor.
CUARTA PARTE
VUELTA A BAYONA
I
NOTICIAS
Cuando Alvarito se encontró mejor, lo bastante bien para salir a la calle, se sintió muy melancólico.
Todas las ideas y preocupaciones tristes se agolparon en su imaginación. Lo visto y lo imaginado, la realidad y el sueño, le parecieron igualmente horribles pesadillas.
Alvarito recordó también las estampas de la Nave de los Locos, de casa de Chipiteguy, y pensó que considerar el mundo como absurdo y zarrapastroso carnaval no es una locura, pues lo visto por él en el viaje más parecía una serie de extravagancias carnavalescas que otra cosa.
La Dama Locura se paseaba por los rincones de España, asolados y destrozados por la guerra; pero la Dama Locura de los campos españoles no era mujer fina y sonriente, graciosa y amable, como la de las estampas de Holbein, sino una mujerona bestial, que negra de humo y de pólvora, borracha de maldad y de lujuria, iba quemando casas, fusilando gente, violando y matando.
Ya comenzaba Alvarito a encontrarse bien cuando recibió carta de su hermana Dolores y de su padre.