—En otro país hubieras avanzado más.
—Seguramente.
—¿Ves? Eres enemigo de España.
—No.
—Sí, eres enemigo de España, indisciplinado y soberbio. Todos los vascos os creéis que no necesitáis para nada de los demás. Os bastan vuestros fueros, no queréis ni rey ni Roque.
—Se puede vivir con república.
—No me importa que seas republicano, lo que no acepto es tu antiespañolismo.
—¿Yo antiespañol?
—Sí. Recuerda en la guerra de la Independencia. Tú querías hacer la guerra de distinta manera que los campesinos: querías lucirte, hacer el faraute, tener conferencias con los franceses. Yo, no; yo quería lo que quería el pueblo, porque soy más demócrata que tú.
—En ese sentido no digo que no.