—Los saludadores curan las enfermedades de las caballerías y de las personas con oraciones y con ensalmos.
—No lo sabía. Es un tipo raro.
—Antes ha sido guerrillero con Orejita y Palillos.
Alvarito contempló al saludador carlista con gran curiosidad. Se acercó a él y le dijo:
—Eh, buen amigo, ¿quiere usted tomar algo?
—Si me convida usted...
—Sí, le convido; ¿qué quiere usted tomar?
—Tomaré pan y vino y un poco de queso.
—Muy bien. Me han dicho que es usted saludador.
—Eso dicen; ¿y usted es de aquí?