—La Rubia de Masegosa vio también cómo violaron a una muchacha, que se había burlado de ella, y luego la mataron clavándola una estaca en el vientre.
—¡Cuánta brutalidad!
—Ahora hay otra cosa. Esta partida del Cantarero de Beteta está en contra de nosotros. Nos tienen por tibios. Ellos, probablemente, si los pescan los liberales serán fusilados, porque son todos bandidos; en cambio, nosotros, no; somos militares y seríamos tratados como militares. Aquí, en Cañete, el representante de la partida del Cantarero es el Tronera, que quiere que la guarnición cometa toda clase de brutalidades para ponerse como fuera de la ley y entonces hacerse solidaria de la partida del Cantarero. Don Heliodoro no comprende esto, y, como no lo comprende, yo voy a buscar la salvación por mi cuenta.
—Hace usted bien.
—No se lo diga usted a nadie.
—No tenga usted cuidado.
Cómo el capitán iba a buscar su salvación no se lo indicó claramente a Alvarito.
X
ESCAPATORIA
Conversaron otras veces el capitán Barrientos y Alvarito y quedaron de acuerdo en que debían marcharse juntos de Cañete; Alvarito volvería a Bayona; Barrientos quería dejar el pueblo y las filas carlistas.