—¡Buenas tardes!

—Buenas tardes.

—¿Qué le ha pasado a usted, caballero? ¿Se le ha estropeado el coche?

—Sí; ha chocado contra una piedra y ha saltado la rueda. El cochero ha ido al pueblo a ver si encuentra alguna herramienta y alguien que le ayude.

—No sé si encontrará a nadie. Es un pueblo chico.

—¿Cómo se llama?

—La Herradura.

—Así que hemos dado en la herradura y no en el clavo —dijo Alvarito filosóficamente.

—¿Usted no es de por aquí? —preguntó el carabinero.

—No.