La cólera latente hizo que poco después los batallones navarros y alaveses no quisieran adherirse al Convenio de Vergara.

En cambio, para Vizcaya y Guipúzcoa se celebró un pacto en Mandázuri, entre el comandante don Miguel Araoz y el de la línea enemiga, don Bernardo Iturriaga, lo que ayudó después a que la obra de reconciliación de los dos partidos enemigos fuera más fácil.

Por muchos de estos motivos, Aviraneta consideró oportuno el intentar lo antes posible la escisión entre don Carlos y Maroto, y se dispuso a introducir los documentos del Simancas en el Real de don Carlos, con lo cual pensaba además socavar el prestigio de Maroto en la tropa para que no pudiese el general maniobrar por su cuenta.

II

LA ACTITUD DE GAMBOA

Por aquellos días, Gabriela la Roncalesa se presentó en Bayona. Citó a don Eugenio en la posada de Iturri.

—¿Qué dice tu novio y sus amigos? —le preguntó don Eugenio.

—Están indignados con la traición que prepara Maroto.

—¿Se han convencido?

—Sí; todo el mundo dice que Maroto es masón y republicano, y que tiene cautivo a don Carlos.