—¿Son ustedes españoles?

—No; somos ingleses.

—¿Qué hacían ustedes en Grecia?

—Eramos comerciantes. Los turcos saquearon la ciudad donde vivíamos y tuvimos que escapar.

—¿Y por qué los han desembarcado?

—Es que nuestro compañero se encuentra enfermo y quería a toda costa dejar el barco.

Un sargento que acompañaba al oficial se acercó a él y le dijo en voz baja:

—No vayan a tener la peste.

El oficial dió unos pasos atrás. La frase y el movimiento no pasaron inadvertidos para la gente, que al momento ensanchó el círculo que rodeaba a los tres hombres.

El oficial habló con mucha reserva con el sargento y dijo después dirigiéndose a los sospechosos: