Para alcarrazas, Chiclana;

para trigo, Trebujena,

y para niñas bonitas,

Sanlúcar de Barrameda.

A las once de la noche mi patrona se cansó de pasear y nos volvimos a la cárcel.


VI.
LAS RECOMENDACIONES

Aquella noche me acosté en una hermosa cama y dormí hasta las ocho. Poco después la Nieves abrió la ventana y me trajo un vaso de leche azucarada, con una torta, y me dijo que la tomase bien caliente y que no me levantase hasta las diez.

—Señora—le dije—: me trata usted demasiado bien; yo debo ser quien tenga el honor de servir a usted.