—¿Por qué me lo pregunta usted?

—Por nada, por saberlo.

—¿Es que yo le pregunto a usted quién es, ni quiénes son sus parientes, por curiosidad?

—No; pero puede usted preguntármelo. Yo le contestaré si me parece.

Eguaguirre miró con una sorpresa creciente al Capitán. El tono ligero de éste le produjo verdadera estupefacción.

Eguaguirre esperó a que terminara la comida, y acercándose al Capitán le preguntó de un modo frío y seco:

—¿Qué tenía usted que decirme del coronel Eguaguirre?

—Yo, nada. Que es un valiente y un buen liberal.

—¿Lo dice usted como censura?

—No; al contrario.