Entró el Capitán en el patio, lo recorrió y pasó a la iglesia, y después al claustro. Aquí se reunió con Kitty y sus amigos, que estaban en compañía de la superiora y de una mujer de una belleza espléndida, vestida de negro. Era la Clavariesa. La Clavariesa hablaba con Kitty, al parecer, come con una amiga íntima.

Precediéndolos a todos iba un sacristán cojo, vestido con una túnica negra y armado de un llavero, abriendo puertas.

El Capitán se acercó a Urbina y le preguntó, señalando a la Clavariesa:

—¿Es la novia de usted?

—Sí.

—La puede usted decir unas palabras?

—Sí.

—Dígale usted que una paloma gris que llegará el domingo, por la mañana, a las doce del día, le traerá noticias de Ondara y de usted.

—¿Qué quiere usted decir con eso?

—Usted dígaselo en seguida. Que espere la llegada de la paloma.