—Lo más ferviente que puedo.

Entraron unos en la tartana, montaron los otros a caballo y volvieron al mesón de Alba, a comer.

—¿Qué le ha parecido a usted la Clavariesa?—preguntó Kitty al Capitán.

—Muy bien; una mujer espléndida.

—Cuando estaba en Ondara querían encontrar rivalidad entre ella y yo. ¡Qué tontería, verdad!

—¡Sí!; hay demasiada diferencia entre ella y usted—dijo el Capitán.

—¿Verdad?

—Enorme.

—¿Tanta, tanta, cree usted?

—Es como comparar una estrella, no con un gusano de luz, huyamos de las exageraciones, como comparar una estrella de luz propia con un planeta.