—El Farestac.
—¿Quién es el Farestac?
—El patrón de la Sargantana; ese de las barbas rojas.
—Es un pirata. ¡Qué tipo! Dígale usted que venga.
El Farestac, que estaba preparando el almuerzo en compañía del Rabec y del grumete en un hornillo de hierro, subió a lo alto del islote.
—¿Qué quiere usted?—preguntó en un castellano rudo al Capitán.
—Siéntate aquí—le dijo el Capitán—¡compañero!—y le dió una palmada en el hombro.
—¿Compañero de qué?—preguntó el Farestac con tono burlón.
—De piratería. Tú eres un pirata, ¿verdad?