—No, todavía no.
—¿Pero usted cree que llegará?
—Es posible.
—La verdad es que ese viejo dragón tiene actitudes cómicas. Luego, como está desnivelado, eso le hace más gracioso.
—Meterá mucho ruido al girar.
—Sí, bastante.
—Van ustedes a llegar a tenerle miedo.
—Sí, sí, es muy posible.
Dolores, la hija de Malpica, tenía que marcharse con sus chicos y se despidió de todos. Los demás decidieron volver a casa y fueron despacio hacia Gastizar.
Gastizar en el interior estaba restaurado en tiempo del Imperio. Casi todas las habitaciones se hallaban tapizadas con papeles con figuras pseudoclásicas. Los muebles eran de caoba, y se veían en las paredes cuadros medianos de la escuela de David y de Gerard.