Masson escuchó las explicaciones de Aristy, y comenzó a reir con una risa sarcástica.
—¿De manera que la Carolina y la Simona hacen tan bien su papel de grandes damas que se las tiene por condesas auténticas? Ja... ja... ja... ¿Y hay un hidalguillo de Ustariz enamorado de una de ellas?... Ja... ja... ja... Es delicioso. Sí son buenas cómicas.
—¿De modo que son unas aventureras?—preguntó Miguel.
—¿Aventureras?... Dos prostitutas... Voy a ver sus fichas.
Masson cogió un legajo y lo desató.
—Vamos a ver la Carolina—dijo—y leyó luego: Carolina Michu, ha nacido en París, de familia obrera. Se casó en 1805 con un oficinista que era alcohólico completo. Cansada de su casa se marchó de ella con un amigo del marido. Después tuvo varios amantes, militares y empleados, y ya vieja se enredó con uno de la policía y se fué a Madrid. Allí se relacionó con la antigua querida del ministro Macanaz que vendía empleos. Se dedicó a negocios ilícitos de toda clase e intrigó a favor del general Bessieres. A consecuencia de esto fué expulsada de España y vino a Bayona empleada en la policía francesa y a sueldo de Calomarde para espiar a los liberales españoles. La Carolina Michu se hace pasar por la condesa de Vejer, dice que su marido el conde, murió de oidor en el Perú. Carolina en Bayona es muy religiosa, va a todas las fiestas de iglesia y tiene una reunión a la que suelen ir el abate Miñano y otros tipos igualmente sospechosos.
—¡Buena pieza!—exclamó Aristy.
—Sí, recomendable para la dirección de un colegio de señoritas. Vamos a ver la otra. Aquí está: Simona Busquet ha nacido en Perpiñán. Hija de padre desconocido. A los diez y siete años tuvo un amante de buena posición y quedó embarazada. Simona se presentó a los padres del amante dándose de víctima, e hizo que le entregaran dinero para la educación del niño, y se fué a París. Aquí dejó el niño en la Maternidad y vivió hoy con uno y mañana con otro. Es mujer áspera, sensual y de mal carácter. Sus amantes le cansan en seguida, y ella cansa a sus amantes con su genio violento. Un viejo, rico comerciante de Burdeos, le instaló en una casa de los alrededores de la ciudad, pero ella harta de esta vida sacó dinero al viejo con amenazas y se fué a Madrid, donde conoció a la Carolina. Ha tenido relaciones íntimas con el señor Regato, que es ahora agente del Rey de España para hacer jugadas de Bolsa.
Estos eran los antecedentes de aquellas dos mujeres que tenían fama en Ustariz de aristócratas y de piadosas.
Miguel Aristy pagó la consulta al señor Masson y se fué pensando que su madre se haría cruces al saber la clase de gente que eran las damas del chalet de las Hiedras.