—¿Es hijo de usted?—le preguntó Lacy señalando al niño.
—Sí.
—¡Qué guapo es!
—Lo que es, es muy desobediente.
—¡No!—dijo el chico levantando el dedo en el aire.
—Sí, sí. Su hermanita es mucho mejor que él.
—¿Vive usted todo el año aquí en el campo?—preguntó Lacy.
—Sí, todo el año, con mi padre y mi marido.
—¿Su marido de usted es este señor?—dijo indicando al de la boina.