El salón de Gastizar era grande y decorativo, con vigas en el techo negras sobre fondo rojo, suelo de nogal muy oscuro y lustroso y las paredes tapizadas de terciopelo escarlata.

Este salón tenía dos balcones muy espaciados y una ventana, ocultos en aquel momento por cortinas espesas, en frente de uno de los balcones había una gran chimenea en cuyo hogar ardían unos gruesos troncos de roble.

Los muebles de este salón eran antiguos; arcas vascas talladas, espejos biselados, sillones estilo Luis XV. Un reloj alto, negro, de estos ingleses, de esfera de cobre, colocado entre los dos balcones parecía presidir la sala.

En algunos espejos, cuadros y en el respaldo de los sillones se veía esculpido y pintado un escudo con cuatro cuarteles, en los dos de arriba dos vacas rojas y un roble y en el de abajo otras dos vacas rojas y una hidra de tres cabezas.

Este escudo era de la casa vasco-francesa de los Belsunce, familia ilustre en el país, que tenía en Mearin un antiguo castillo cubierto de hiedras.

Entre los Belsunces había habido un obispo de Marsella que se hizo célebre en la peste que desoló esta ciudad a principio del siglo XVIII, un general que se distinguió en el sitio de Maestrich, y el mayor Belsunce que en tiempo de la Revolución fué muerto en Caen por la plebe y luego destrozado y despedazado de una manera trágica, llegando una mujer a arrancarle el corazón y a comérselo.

Cuando Carlota Corday mató a Marat se aseguró por algunos que la heroica homicida había sido la novia del mayor Belsunce y que había querido vengarle.

Además de estos Belsunces conocidos en la historia había otro personaje legendario del mismo apellido: Gastón de Belsunce que a principios del siglo XV peleó con un monstruo que se escondía en una cueva de San Pedro de Irube y murió en la lucha después de matar a la fiera. De aquí procedía en el escudo de la familia la hidra de las tres cabezas.

Entre los vascos, que no ha habido nunca grandes propietarios ni aristocracia cortesana, la familia de Belsunce era la excepción por su riqueza.

La dueña de la casa de Gastizar era de la familia de Belsunce y tenía este apellido del cual estaba orgullosa, así que le agradaba que le escribieran madame d'Aristy (neé Belsunce).