—No, liberal no es; pero las circunstancias le han puesto más cerca del campo de los liberales y con poco que halaguen su amor propio irá.

—¿Tú conoces bien su historia, Miguel?

—Sí.

—¿Qué hay de cierto en eso que se ha dicho de que mató al amante de su mujer?

—Lo que hay de cierto es que tuvo un duelo con un amigo suyo y que le mató.

—¿Y no era el amante de su mujer?

—No, no. Parece que había otra mujer entre ellos.

En esto Alicia se levantó y dirigiéndose a madama de Aristy dijo:

—Tía, no tocaré más. Miguel y el caballero de Larresore están hablando entretenidos y no hacen caso de mi música.

—No, hija mía—dijo Larresore siempre amable—estábamos haciendo comentarios sobre tu música.