—Pues se figura ser el hombre más discreto y más juicioso del mundo; en cambio no se tiene por valiente, y es valiente como un león.

—Es la barbarie.

—Todo lo que le sale de la cabeza le parece maravilloso. Lo que no comprende para él no existe, y si de una cosa comprende una parte supone que la parte que no comprende sobra. Al hombre le gustaría recortar todas las ideas hasta que entraran bien en las casillas de su cabeza.

—Tendría mucho que recortar.

—Sí; probablemente Malpica se cree infalible. Lo que ha juzgado ya no quiere volver a juzgarlo. Si se equivoca son las cosas las que se han equivocado, al no estar conformes con lo que él ha dicho de antemano.

—¡Oh! ¡Qué estupidez!

—El se considera el definidor de todo. El prototipo de todo. Cuando dice: El honor es lo primero después la patria, ya no hay necesidad de volver sobre esto.

—¡Lamentable, lamentable!—murmuró Larresore.

—Lleva la cabeza rapada, como habrá usted notado, y le parece que un melenudo es un insulto a sus ideas. Es uno de los motivos de odio que tiene contra su yerno, mi hermano León.