Dolores no sabía qué hacer para contentar a su marido; el pintor era un hombre vanidoso y de poco carácter; había vivido dominado por la energía de su madre, y al dirigir él su vida se encontraba perdido.
Dolores era una mujer poco enérgica, pero buena y resignada. No comprendía lo que le pasaba a su marido. Veía que vivía con el espíritu en otra parte. Ella se consolaba jugando con sus hijos, arreglando sus flores. Iba también con frecuencia a ver a su madre a Bayona, y dejaba a sus hijos al cuidado de una vecina recién casada a quien llamaban Fanchon.
Dolores tenía amor por su padre y lo comprendía, a pesar de la tosquedad y de la rigidez del coronel. Malpica trabajaba por ella y la proporcionaba todas las comodidades posibles, fingiendo siempre estar malhumorado. Para el viejo militar, las mujeres eran como niños caprichosos que había que vigilar y atender.
Respecto a Julia de Aristy, la hermana de León y Miguel, casada con un propietario rico de Bayona, intentaba convencer a sus hermanos de que debían salir de aquel rincón de Ustariz.
León estaba camino de hacerlo, no así su madre ni su hermano mayor. Ambos vivían entusiasmados en Gastizar.
Esta casa la había comprado el abuelo materno de madama de Aristy, que era un bearnés, en tiempo de la Revolución. No se sabrá de quién era primitivamente ni se conocía su historia; únicamente le quedaba el nombre de Gastizar que en vascuence quiere decir castillo viejo.
Madama de Aristy y sus hijos habían ido a vivir a Gastizar al finalizar el Imperio.
El propietario anterior debía de haber sido hombre de cierta fantasía.
En un extremo de la huerta había pretendido instalar un jardín con plantas tropicales, tentativa que indicaba en él un entusiasmo por la Botánica, puesto en boga por Juan Jacobo Rouseau y por Bernardino de Saint Pierre. En medio del jardín tropical había un chalet rústico oculto entre árboles. Este chalet rústico, al que llamaban el chalet de las hiedras porque se hallaba tapizado y cubierto por ellas, estaba alquilado a dos señoras españolas.
Madama de Aristy al ocupar la casa mandó quitar las plantaciones tropicales y dejó los campos al modo del país.