Ichteben era muy malicioso, muy ladino; únicamente Miguel le inspiraba confianza para contarle sus cuitas. Miguel le escuchaba muy serio y después celebraba a carcajadas su malicia.


VIII.
LOS PARIENTES Y LOS AMIGOS DE LA CASA

Casi siempre había en Gastizar parientes de madama de Aristy que iban a Ustariz a pasar una temporada.

De los más constantes eran la señorita de Belsunce y su sobrina Alicia.

La señorita de Belsunce, una dama mustia que había tenido en su juventud amores contrariados y falta de ácido en el estómago, hubiera querido ser, como la mariscala de Luxemburgo, una autoridad en materias de elegancia y dar el placet a la gente con un ¡oh! o con un ¡ah! colocado a tiempo, como dió la mariscala a monsieur de Talleyrand.

La señorita de Belsunce se cansaba de la soledad de Gastizar, y muchas veces decía a su sobrina:

—No sé para qué estamos en este desierto.

Alicia tenía cariño por Gastizar. Era Alicia una linda muchacha, un poco pequeña de estatura, rubia, tirando a roja, con la boca chiquita, los ojos verdosos y la nariz un poco corva. Estaba orgullosa de su figura y de su familia.

Alicia era efusiva, cariñosa, muy económica y algo egoista. A pesar de esto sabía hermanar su egoismo con su tendencia romántica. Era de estas vírgenes prudentes que miran a su alrededor estudiando el hombre que les conviene.