El nombre de Choribide, en vasco camino de pájaros, se había prestado entre los vascófilos a algunas disquisiciones y a algunos chistes.
Garat había dicho que el apellido verdadero no era Choribide con b, sino Chorivide con v, palabra híbrida de chori, en vascuence pájaro, y de vide en francés vacío, lo que valdría tanto como pájaro vacío, pero si Choribide tenía algo de pájaro no tenía nada de vacío.
Choribide y Garat solían soltarse pullas. Una vez un amigo común dijo a Garat:
—Este Choribide es un granuja. Vendería su alma por dos pesetas.
—Claro que sí—contestó Garat—y saldría ganando.
La historia de Choribide el Muscadin era una historia curiosa.
Había salido de un caserío de Ustariz a estudiar para cura en el seminario de Larresore, pero en el camino se le había pesado y no atreviéndose a volverse a su casa se fué a Bayona. Allí entró en una tienda de dependiente, y como el oficio no le gustaba tomó el camino y se marchó a París a pie.
Choribide que tenía mucha afición al teatro hizo amistades entre cómicos y cómicas y vivió medio de agente y medio de criado.
Durante algún tiempo fué el parásito del tenor Garat, de este trovador del Directorio y rey de los Muscadines.