¿Era solamente la edad?
Fuese lo que fuese era lo cierto que durante largas temporadas el dragón quedaba inmóvil, sin poder inclinarse ni a la derecha ni a la izquierda, furioso, amenazando con un ademán de cómica impotencia al universo.
A veces una ráfaga de aire le infundía un momento de vida y sus garras se agitaban estremecidas en el aire y su lengua de llamas vibraba con saña, pero al poco tiempo volvía a su inmovilidad con el aspecto triste de un paralítico.
Alguien, probablemente algún burlón había echado a volar la especie de que la anquilosis de la veleta coincidía con la tranquilidad de la villa y en cambio sus movimientos bruscos con los conflictos, con las guerras, con las pestes, con las revoluciones...
LIBRO PRIMERO
LA FAMILIA DE ARISTY
I.
LOS VIAJEROS
Habían salido los tres viajeros de Bayona, a caballo, por la puerta de Mousserolles, una tarde de otoño. Uno de los jinetes, ya viejo, con el pelo gris, tenía un aplomo al caer en la silla, propio de un militar; el otro, un joven rubio, montaba como el que ha tomado lecciones de equitación en un picadero, y el último, un muchacho moreno y de ojos negros brillantes, apenas sabía más que sostenerse sin caer sobre su cabalgadura. Afortunadamente para él llevaba una yegua blanca vieja y pacífica que a duras penas salía del paso.