Manón, que se preparaba a ir a visitar a una familia amiga de la calle de l'Orbe, preguntó extrañada:
—¿Cómo, te vas a Pamplona, abuelo?
—Sí.
—No habías dicho nada.
—Es un proyecto que se me ha ocurrido de pronto.
—¿Y qué hay en Pamplona?
—Hay una feria.
—Pues llévame también a mí.
—No puede ser. Tú tienes que estar aquí al frente de la casa.
—¿Y Frechón?