Llenó el barril de agua y, al anochecer, lo puso en un carrito y salió a la calle. Al poco tiempo se le acercó un guardia y le preguntó qué llevaba. Le dijo Chipiteguy que era agua con un poco de lejía para limpiar sus figuras de cera.

El guardia le dijo que mostrara el agua del barril, o si no, que tenía que ir a la Alhóndiga.

Chipiteguy vió claramente que no era posible sacar las barricas enteras sin que lo notara nadie, y se decidió a desfondarlas en el almacén y sacar el contenido en sacos. Para esto tuvo que alquilar una parte del almacén y ésta cerrarla herméticamente con unas tablas para que no pudieran espiarle.

Luego fueron Chipiteguy, Claquemain y Frechón con sacos al hombro, generalmente al anochecer. Unas veces salían por la calle Nueva y otras por la de San Antón, porque el almacén tenía entrada por estas dos calles paralelas.

Durante aquel tiempo Chipiteguy hizo su combinación. La barraca de las figuras de cera se había cerrado. Todos los días, Frechón, Claquemain o Chipiteguy iban con sacos del almacén de la Calle Nueva a la barraca.

A Alvarito le dijeron que se dedicaban a la compra de hierro viejo, cosa que le chocó bastante, porque este negocio tenía que ser poco fructífero teniendo que llevar la chatarra a Francia. Indudablemente las figuras de cera, por nada que dieran, tenían que dar más. Cuando la mayoría de las estampas estuvieron preparadas por Alvaro, limpias y retocadas, Chipiteguy salió con que ya no había público, porque la feria se iba acabando, y que era mejor marcharse.

Pasados unos días, Alvarito vió con cierto asombro que llenaban el carro con las figuras de cera y que Chipiteguy alquilaba otro carro para la chatarra de hierro comprada, que en parte estaba muy roñosa y en parte pintada de negro.

Chipiteguy dispuso que Claquemain y Alvarito fueran con los dos carros y que Frechón les esperaría antes de la frontera, en Valcarlos. El iría poco después. Chipiteguy convidó a almorzar a sus tres empleados en una casa de comidas de la calle de las Mañuetas, y al día siguiente se pusieron todos en marcha.

Chipiteguy despidió a Frechón, y después de haberlo despachado, cambió sin duda de parecer, y dijo a Claquemain y a Alvarito que debían dirigirse a San Sebastián con los carros. El se les reuniría más tarde.

El viaje de Claquemain y Alvarito fué largo. Lo hicieron por Irurzun. El camino estaba malo, desfondado, deshecho por el paso de los cañones y de los carros de tropa.