Chipiteguy se presentó al general, pretendiendo llevar su cargamento y pasar la frontera.
Jáuregui le preguntó que llevaba a Francia que tanto le preocupaba; pregunta que hizo desconfiar al viejo. Entonces decidió ir por mar.
Aquella chatarra, que era magnífica plata y oro, en unión de las figuras de cera, estuvo varios días en el muelle de San Sebastián, hasta que fué entrando en la bodega de un pailebot.
Al llegar a Bayona, Chipiteguy llevó sus figuras de cera de nuevo a la barraca y la plata y el oro y las piedras preciosas de las cruces y custodias debió de guardarlas en el sótano de su casa.
VIII
CHIPITEGUY, GAMBOA Y FRECHÓN
Frechón había vuelto a Bayona, cansado de esperar en la frontera. Durante una semana se asomó con impaciencia por el camino de Pamplona, y, al fin, volvió profundamente indignado contra su patrón. En Bayona llevó las esmeraldas a casa de un joyero. Eran falsas.
Al llegar a la casa, y al ver a Chipiteguy, éste le contó que no pudieron ir a Valcarlos porque se había corrido hacia aquella parte una fuerza carlista y que por eso decidió ir hacia San Sebastián. Añadió el viejo que en el camino de San Sebastián habían reconocido todas sus figuras de cera y encontrado el oro y la plata y las piedras preciosas, aunque éstas, la mayoría eran falsas.
—Ha sido un mal negocio al final—dijo Chipiteguy hipócritamente—; ya veremos qué nos queda a cada uno.