—Porque no me gusta—contestó Alvarito de mal humor.
—Pues es una chica bien buena, bien cariñosa; yo la encuentro guapa.
—Sí, sí, no digo que no; pero no me gusta. No tiene gracia.
—Es verdad; tú tampoco la tienes, ni yo.
—Bien; ya lo sé; quizá por eso me gusta lo que no tengo.
—Pues chico, hay que conformarse.
—En eso cada cual hará lo que mejor le parezca.
—Claro que sí; pero siempre es mejor no desesperarse, empeñándose en conseguir un imposible. Yo ya veo que Manón es una chica muy atractiva, muy graciosa y muy bonita; pero por lo mismo, y porque es rica, ha de tener muchos pretendientes.
Dolores se hizo amiga de Manón y de Rosa, sobre todo de Rosa.
Desde entonces comenzó a tutearse con las dos primas, y después de ella, Alvarito. Este notó desde el principio que con cierta tendencia instintiva Dolores se ponía del lado de Rosa y en contra de Manón.