—¿No tener más pensamientos que para ella?
—Sí.
—¿No tener nada oculto?
—Nada.
—Pues, chico, a mí, no. Yo siempre quisiera tener libertad.
—¿Libertad? ¿De qué? ¿De ir y venir?
—No sólo de eso, sino libertad también de querer.
—¿De querer y de no querer?
—No; libertad de querer una vez más, otra vez menos; libertad de olvidar por momentos...
—Pero eso lo da la misma vida, creo yo; la edad, las ocupaciones...