—Podía prepararle una emboscada.
—¡Bah, en un hotel! Ahora, si quiere usted decirme por qué me llama...
—Necesito oír una explicación de usted.
—Yo también necesito explicaciones.
—Usted conoció a mi padre en Méjico.
—¡Yo, a su padre!
—Sí.
—¿Cómo se llamaba?
—Ladislao Volkonsky.
—¿Es posible? ¿Usted es hija de Volkonsky?