Al divisar el grupo, Martín Arreche, alias Martín Trampa, sacó la cabeza fuera del escondrijo e hizo un gesto de inteligencia a Frechón.
—Mirad por aquí cerca si hay alguien—dijo Martín a Malhombre y a Perico Beltza.
Los dos hombres se escabulleron y fueron a un lado y a otro para vigilar. Martín se acercó a Frechón.
—¡Hola, amigo!
—¡Hola!
—¿Este es el viejo?—preguntó.
—Este es.
—¿Qué piensa usted hacer con él?
—¿No habrá aquí cerca algún sitio adonde llevarle por ahora?
—Hombre, yo he hablado al dueño de un caserío llamado Churinborda. Allí se le podía llevar, siempre que el viejo no proteste, porque si no, el hombre se alarmará.