Otro día le preguntaba:
—¿Tú sabes quién era Marat?
—Un monstruo.
—Eso creéis vosotros los realistas. Era un hombre admirable, que pidió la cabeza de trescientos mil aristócratas.
Otro día le decía:
—¿Tú no has oído hablar de la papisa Juana?
—Yo, no.
—Pues era una mujer que fué papa y que parió cuando iba en una procesión.
Alvarito iba tomando gran antipatía por Frechón y pensaba que algún día tendría que desafiarle.