—Claro que sí. Hoy, Maroto es la única fuerza respetable del carlismo. Alejar de la frontera ese foco de discordia para los enemigos sería una verdadera tontería.
—Sí. Quizá tenga usted razón. ¿Usted cree que esa gente tiene algún plan determinado?
—Sí; sus propósitos son sublevar los batallones navarros contra Maroto.
—¿Quién los dirige?
—El principal caudillo es el cura Echevarría.
—¿Y usted cree que alcanzarán su objeto?
—Creo que se sublevarán más pronto o más tarde.
—Su éxito no sería un bien para nosotros. Harían de nuevo la guerra cruel.
—¡Bah! No tendrán éxito. No harán más que dividirse.
Gamboa comprendía que lo que le decía Aviraneta era muy lógico y decidió indicar al subprefecto que no se molestara a los desterrados.