V
PRIMEROS EFECTOS DE SIMANCAS
En aquellas circunstancias, Aviraneta vió con claridad que el núcleo fuerte del carlismo se encontraba en Maroto y su gente. Si se quería deshacer el carlismo había que atacar a Maroto por todos los medios posibles.
Era el momento de introducir el Simancas, el conjunto de documentos falsos fabricados por Aviraneta en el Real de don Carlos.
La cosa no era fácil; había que hacer que el Simancas pasara a manos del Pretendiente, como si llegara del campo carlista; sin producir desconfianza alguna acerca de su autenticidad, legitimando su procedencia. ¿Quién podía llevar los documentos? Un partidario de la Reina sería sospechoso para la gente del Real; un carlista, ganado por dinero, muy expuesto. Sólo un legitimista francés que hubiese estado a sueldo podía desempeñar con relativa facilidad esta misión peligrosa, para la cual indudablemente se necesitaba valor y perspicacia.
Aviraneta había conocido a Frechón, el dependiente de Chipiteguy, en la casa del Reducto y había hablado con él en la posada de Iturri. Pensó que quizá él le podría servir.
Don Eugenio le llamó, le halagó un poco, le escuchó con atención, y le dijo que volviera, quizá entre los dos podrían hacer un buen negocio.
—¿Usted se atrevería a ir a España con una comisión?—le preguntó Aviraneta.
—No; ahora no puedo ir.
—¿No tiene usted algún conocido de confianza para darle un encargo difícil para España?
—¿Un francés?