El comandante de la brigada era el coronel Silva, del tiempo de la guerra de la Independencia, el primero que había obtenido la cruz de San Fernando por la lucha que tuvo con nueve franceses, en la que mató a cinco e hizo huír a los restantes.

El gasto de la conversación durante la cena lo hizo el abogado Cortina. Después de cenar, Ros de Olano me convidó a tomar café, y salimos él y un capellán, Suñer, un valenciano que por la mañana y por la tarde nos había ayudado a mis sanitarios y a mí a recoger los heridos, a la calle.

Este Suñer, por lo que me dijo Ros, era hombre poco místico; trataba a los soldados como camaradas y decía la misa en cinco minutos.

Entramos en un pequeño café donde había muchos militares. Suñer y Ros de Olano hablaron de la batalla que se había dado contra Gómez y del nombre que se le pondría.

A Ros de Olano no le parecía muy bonito el que esta acción se llamase la acción de Majaceite; sin embargo, por lo que dijo, era el nombre exacto que le correspondía, puesto que se había dado en distintos puntos de la orilla de este río. Me hizo un croquis en un papel del terreno donde se había verificado la batalla.

El río Guadalete tiene dos brazos que nacen de dos fuentes próximas de la sierra de Grazalema. Estos dos brazos—el río de Zahara y el Majaceite—, después de separarse y extenderse por las alturas de la provincia de Cádiz, se reúnen a una legua, aguas abajo de Arcos, en el sitio llamado la Pedrosa.

El Majaceite se forma con el arroyo de Benamahona, el de Ubrique, la garganta de Millán, que comienza en el mojón de la Víbora, y con algunos otros regatos.

Ya constituído con el nombre de Majaceite, se introduce por una estrechura llamada la Humbría, y a la distancia de una legua se le une, en el punto llamado el Charco de los Hurones, la garganta de los Negros y otros arroyos que proceden de la loma de la Novia. Desde el Charco de los Hurones hasta la jurisdicción de Algar hay una legua de cañada muy pedregosa, dominada por dos grandes montes—la Atalaya y el Granado—, con dos angosturas—la del Moro y la de la Penitencia.

El curso de este río sigue por grandes estrechuras a entrar en el término de Arcos, pasa por la angostura de Fox y se une con el río de Zahara a una legua de la ciudad para formar el Guadalete.

Ros de Olano estuvo divagando largo rato y con gracia acerca de los distintos nombres que se le podrían dar a la acción del día anterior; pero concluyó diciendo que su mala suerte les iba a dejar siendo héroes de la batalla de Majaceite.