El Gulf Stream, ese inmenso río de agua caliente, como le llamó el mayor Rennell, que corre por dentro del mar y que atraviesa con oblicuidad el Atlántico, proyecta, al llegar a la costa oeste de España, dos corrientes: una la del golfo de Vizcaya o corriente costera, que al subir por las costas de Francia se llama corriente de Rennell, y que luego se incorpora al Gulf Stream; otra la corriente que baja hacia el África y se llama corriente de Guinea.

La corriente costera se mete en las grandes curvas que hace la costa, y después en las ensenadas y bahías, y lleva, además, restos orgánicos que se depositan en las playas.

Para el capitán Socoa, esta corriente, y sólo ella, ha producido el boquete de Lúzaro. La predilección de Socoa por el Gulf Stream se explica porque viajó continuamente por el Golfo de Méjico y pudo apreciar la violencia de la corriente que parte de aquel punto y que es como el horno que calienta las costas del noroeste de Europa.

Otro piloto antiguo, también contertulio de la relojería, aseguraba que los arenales de Legorreta están formados por el viento.

Discutían los tres para demostrar que sólo lo que cada uno de ellos decía era la verdad, y me preguntaron mi opinión.

—Creo que los tres tienen ustedes parte de razón—dije yo—. El río, como dice el farmacéutico, fué, sin duda, el que abrió las tierras blandas hasta llegar al

mar y hacer un boquete; la corriente costera vino después a ensancharlo, a redondearlo y a formar una ensenada; luego, el viento del noroeste, que sigue al Gulf Stream y que es el semillero de todos los temporales del Cantábrico, fué echando las arenas hacia Legorreta.

Por dar una opinión tan sensata y desapasionada, fuí calificado de pancista y de pastelero.

Si hubiese sido ya antropólogo entonces el hijo de Recalde, hubiera encontrado, probablemente, que todos ellos tenían la cabeza redonda y que por eso eran tan absolutistas y violentos.