De pronto se me ocurrió una idea que me pareció muy buena.
—Oye—le dije.
—¿Qué?
—El cuarto de tu tío, ¿está pared por medio de éste?
—Sí.
—¿No tiene alguna comunicación, alguna puerta condenada, o algo por el estilo?
—Sí; detrás del colgador tiene un tabique de tela que cierra el hueco de una puerta.
—La llave del cuarto de tu tío, ¿estará en el clavero?
—Sí.