—¿De todo?
—Creo que sí.
—¿Qué aspecto tiene?
—Tiene un aspecto de hombre dueño de sí mismo. Muy pálido, muy frío. Conoce a la perfección varios idiomas y disimula su acento andaluz hablando casi como un extranjero.
—¿De dónde es él?
—Es granadino.
—Un andaluz de estos fríos... será terrible.
Aviraneta se enteró en seguida de todos los detalles de la vida de Corpas.
La manera de llegar este hombre a ser familiar de Fernando VII indicaba su gran audacia.
Al parecer, después de haber sufrido, recién llegado de Granada, una época de paria miserable y hambriento en Madrid, Corpas se elegantizó un poco y se metió en Palacio con otros muchos pretendientes que no podían pasar jamás a ver al rey.