IV
LA SOCIEDAD DE LA SANTA FE
—Vamos a fundar—le dijo Corpas a Aviraneta—una Sociedad de hombres honrados para defender la religión, que se ve atacada por todas partes. Usted y Freire acudirán a la reunión y se les pondrá una mesa con recado de escribir. Escribirán lo que oigan, pasarán por alto las reflexiones políticas y religiosas y recogerán todo cuanto se diga con relación al funcionamiento y al régimen de la Sociedad.
—Muy bien—dijo Aviraneta.
—Cuando termine la reunión, yo quisiera que tuvieran hechas dos actas, para que pudiesen firmarlas todos.
—Bueno. Yo creo que podré hacer ese resumen. No sé si Freire...
—La verdad es que Freire es muy torpe. ¿Usted no tendrá algún amigo?
—Sí, tengo un amigo en expectación de destino...
—¿Inteligente?
—Sí, muy inteligente.