Como Aviraneta no se enteraba de lo que se hablaba, le preparé una cama en el suelo, y no hizo mas que tenderse y quedar dormido.


IX
LA OBSCURIDAD ALREDEDOR

La noche para mí fué horrible; no pude dormir un instante; aquella escena final en el portal de la calle del Viento la tenía constantemente ante los ojos. A veces dudaba de que fuese una realidad.

Por la mañana iba a conciliar el sueño cuando me despertó un campanillazo.

—¡Ya está aquí la Justicia!—pensé.

Era María Visconti, que había pasado la noche en el taller de el Majo de Maravillas, atendida por la mujer y por una hermana del chispero.

Aviraneta se despertó y discutimos lo que había que hacer.

Eugenio no recordaba detalles de lo ocurrido la noche anterior.