Ribero se echó a reír.
En Carnaval de 1812 representamos, en el hotel Montrever, Le bourgeois gentilhomme, de Molière. El principal papel de la comedia, monsieur Jourdain, lo hizo el cuñado de madama Montrever, el conde de Lannerac, y lo hizo muy bien.
La dama joven, la hija de monsieur Jourdain, fué la señorita de Harcourt, que estuvo admirablemente; Dorimena, madama Montrever, dió al tipo la elegancia suya y su gran distinción, y madama de Lateyzonniere, una señora joven y muy sonriente, tomó a su cargo el papel de la mujer de Jourdain.
Ribero hizo del maestro bailarín que dice que la ciencia del baile es la más importante de todas las ciencias, y yo, del profesor de esgrima; y luego salimos los dos de españoles, recitando:
Sé que me muero de amor
y solicito el dolor.
Tanto Ribero como yo tuvimos un gran éxito en nuestros respectivos papeles.
Después de la función se organizó un baile, en el cual lucimos todos el traje que habíamos sacado en la comedia.
En el pueblo se habló mucho de esta fiesta, y los bonapartistas, dirigidos por el senador barón de Doneville, su jefe, y los republicanos, por un farmacéutico, monsieur Vertot, y por un almacenista de maderas, monsieur Meyer, se encargaron de propalar maliciosos rumores.
El Independiente de Chalon, una hoja clandestina de los liberales, habló del baile del hotel Montrever como si hubiera sido una bacanal.