—¿De quién?
—Digo que eres primo de Eugenio de Aviraneta,
—Sí, primo segundo o tercero.
—¿No le has conocido?
—Es más joven que yo.
—Pero ¿no le has conocido?
—¿A Eugenio? Sí.
—¿En Méjico?
—En Méjico y en España.
—No quiere contar nada—me dijo don Rafael—; otro día que le cojamos de buen humor contará lo ocurrido.