I
LA CASA DE ALZATE
—¿Lo que hizo Aviraneta en Méjico la primera vez que estuvo allá?—dijo Alzate mirando a Baroja—. Creo que lo he contado ya muchas veces aquí.
—No recuerdo—dijo don Rafael.
—Sí, lo he contado; pero, en fin, lo volveré a contar, Aviraneta fué a Méjico en tiempo del virrey Apodaca, por el año de 1816 al 17.
Yo llevaba ya cerca de veinte años viviendo en la ciudad de Veracruz como socio de mi tío Ramón. Teníamos entre los dos un gran almacén, que había comenzado por ser una tienda de comestibles, que por allá llaman pulpería, y que llegó a convertirse en casa de banca.
Aviraneta se presentó en nuestro almacén y habló con mi tío y conmigo.
Le preguntamos si contaba con algún empleo y dijo que no. Entonces le ofrecimos que se quedara en la casa. Mi tío y yo teníamos demasiado trabajo.
—Muchas gracias—contestó él—. Si vengo aquí he de estar poco tiempo en el almacén, porque tengo otros proyectos.