De pronto, una vez en la conversación, me habla de don Luis Miranda, me dice que había vivido en su casa, que había sido profesor de francés de Coral y tenido relaciones con ella.

Entonces yo le pregunté de pronto:

—¿Y cómo me has ocultado eso sabiendo que Coral es novia mía?

Volkonsky se turbó y no supo qué contestarme.

El polaco, que es un hombre inteligente y efusivo, comprendió que yo no dejaría nunca de sospechar de Coral, y al día siguiente de esta conversación me preguntó:

—¿Qué vas a hacer con Coral?

—La voy a dejar.

—¿No estás enamorado de ella?

—No. Puedes decirme lo que sepas de su vida. ¿Tú has sido su amante?