—Ya lo veremos. Es sólo para salir del pueblo; inmediatamente que estemos fuera te lo quitas.

—¿Pero cuándo vamos a partir?

—Por la mañana, cuando aclare; el coche espera en la cuadra.

Como Aviraneta era terco no quise entrar en discusiones.

—¿Tienes la seguridad de salir de Chalon?—le dije.

—Sí.

—¿Cómo lo has podido conseguir?

—Amigo, los masones tenemos recursos secretos—contestó él con jactancia.

—¿No nos detendrán?

—No, no; puedes estar tranquilo.