Corina tenía un carricoche, pero no caballos, porque se los había decomisado un intendente austriaco.
Decidimos enganchar los nuestros y partir en el coche suyo.
IV
LONS-LE-SAUNIER
Al día siguiente nos pusimos en camino. Yo había sabido que el general en jefe de la columna austriaca, conde de Bubna, estaba en un pueblecito próximo llamado Poligny.
Prefería presentarme al conde que no al simple comandante que había en Lons-le-Saunier.
Aviraneta dijo que le parecía una tontería esta formalidad. A pesar de su opinión, Corina y yo convinimos en ello, y al salir del Chateau la Foret comenzamos a subir una cuesta muy empinada que va de Chateau-Chalon a Poligny.
De pronto vimos venir hacia nosotros una partida de caballería. Cuando estuvo cerca, el que iba a la cabeza de ella nos preguntó en francés, con una voz chillona, si aquél era el camino de Lons-le-Saunier.
Le contestamos que sí, y después le dije yo si sabía si el conde de Bubna estaba aún en Poligny.