La Casherna está en medio de campos fértiles y su fachada mira hacia el pueblo. A su lado izquierdo y abajo, como avanzando a dominar el camino próximo al río, hay un fortín construído por cuatro paredes ruinosas y una tejavana provisional. A este fortín, en donde me encuentro yo, se sube por la estrada que comunica el barrio de Alzate con Vera, por una escalera tortuosa que pasa hundida por entre dos muros de piedra.
Desde el fortín, donde estamos de guardia, se ve enfrente el pueblo, la iglesia con su torre cuadrada por una de cuyas aristas va trepando una hiedra y su escalera exterior. Detrás del pueblo cierran el horizonte dos montes puntiagudos, uno de ellos con una fila de cruces que sube hasta lo alto, que es el Calvario, el otro con varios caseríos.
A mi izquierda hay un valle por donde pasa el Bidasoa. Desde mi observatorio no se le ve. Se divisa únicamente el puente y sobre él una barriada de casas: Alcayaga, y un poco más abajo otra barriada que se llama Zalain. Por encima de los montes próximos se ve una cresta nevada como una sierra. Antula me dice que es de la Peña de Aya, del lado de Oyarzun.
Hacia mi derecha se destaca el monte Larrun con grandes manchas de nieve.
Todos los montes de alrededor se ven ahora en las alturas blancos, en las faldas rojizos por los helechos que se han agostado. Las heredades de los valles están cubiertas por las cañas blanquecinas de los maíces secos; los tejados brillan por la humedad. Los chopos, los álamos, los castaños, tienen el follaje amarillo; los robles todavía están hojosos, aunque empiezan a enrojecer. En medio de esta superficie amarilla y cobriza que presentan los montes, se ven algunas manchas rectangulares de un verdor profundo de los prados.
25 Octubre: al medio día.
La posición que defendemos en este momento, la Casherna, con su fortín, sería buena si contáramos con gente; pero la gente nos falta.
Desde la Casherna se pueden vigilar las veredas y caminos de Echalar y de Zugarramurdi; desde el fortín avanzado se divisa si viene alguien por el lado de Navarra, por Lesaca; por el lado de Guipúzcoa, por Endarlaza, o cruzando el Bidasoa, por el puente de San Miguel...
Estoy mirando el pueblo iluminado por este pálido sol; a pesar de ser pálido y sin brillo me parece muy hermoso. Es el sol de mi patria.