—¿De verdad?
—Sí.
—¿Estaban separados?
—Sí. Más que por nada por motivos políticos y religiosos. Es absurdo. ¿Verdad? El tío Juan ha sido siempre un ateo y un jacobino. Ella creía que daba un mal ejemplo a los hijos.
—¿Usted lo ha conocido en otro tiempo?
—Sí. Ya lo creo... Voy a aplazar mi viaje y voy a visitarle por si acaso me necesita. Le he hecho algunos favores.
Choribide se dirigió hacia el bosque y Aviraneta a Gastizar. Preguntó por madama de Aristy, dijo a la criada que tenía que hablar a su ama con urgencia y pasó al salón.
—Señora—dijo,—vengo a traerle a usted una mala noticia. El señor Darracq me ha encargado que le diga a usted que el guardabosque a quien llaman el tío Juan, está gravemente enfermo.
Madama de Aristy quedó alterada.
—¿Qué le ha ocurrido?—preguntó.