Simona alargó un luis que el príncipe lo cogió con cuidado y se lo metió en el bolsillo. Después el hombre largo tomó sus libros debajo del brazo y se retiró haciendo una reverencia. Al llegar a la calle en su boca había un rictus irónico y en ojos una gran alegría que se tradujo ostensiblemente en que de pronto el mago se frotó las manos con gran satisfacción.

Simona se puso a pensar acerca de lo que le había dicho el príncipe quiromántico y quedó convencida de que era verdad. Ella era atrevida y tímida, humilde y orgullosa, dura y de corazón blando, ¿quién no se cree un producto excepcional y extraordinario de la naturaleza con todas las más nobles facultades y todas las más extrañas contradicciones? El príncipe quiromántico le había dicho la verdad. Nadie le había querido, existían dos mujeres que la odiaban. Todo esto le pareció axiomático.

Las palabras del misterioso Rohan fueron produciendo en ella una gran agitación y llegaron a traducirse en hechos.


VI.
LA VENGANZA DE SIMONA

Simona Busquet vivió durante algún tiempo anhelante pensando en las predicciones de Rohan. Un día el cartero le llevó un pliego que le puso en un estado de intranquilidad y de nerviosidad grande.

A la mañana siguiente Simona se presentó en Gastizar, llamó y dijo a Ichteben a voz en grito que comunicara a la señora de Aristy que León, su hijo, acababa de ahorcarse en París. La noticia era cierta y llevó la desolación a Gastizar. Simona la había sabido por una carta de Carolina.

La resignación y el recogimiento de las dos familias, la de Gastizar y la de Chimista, irritaron a Simona, que pensó en llevar más lejos su venganza.